¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL YOGA SOMÁTICO O YOGA CELULAR?
El yoga somático es una forma de unión con tu esencia a través del movimiento muy lento y consciente que ayuda a recuperar la comunicación entre el cerebro y el cuerpo. Hoy, junto a Ara Bermejo os explicamos ¿qué es el yoga somático y para qué sirve?.
Muchas tensiones que tenemos no son voluntarias, son patrones que el sistema nervioso ha aprendido con el tiempo, normalmente como respuesta al estrés y a los condicionamientos del Yo Adaptado.
En el trabajo somático vamos moviendo el cuerpo de forma suave, con mucha atención interna, para que el cerebro vuelva a sentir y regular esas zonas que estaban tensas o desconectadas.Y cuando el cuerpo cambia, también cambia nuestra forma de respirar, de reaccionar emocionalmente y de relacionarnos con el mundo.
¿CUÁLES SON LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DEL YOGA SOMÁTICO?
Hay tres principios muy sencillos que utilizamos mucho.
- Soltar el peso. Aprender a dejar que el cuerpo se apoye en el suelo o en la gravedad. Muchas personas viven sosteniendo el cuerpo constantemente, como si siempre tuvieran que estar preparadas para algo.
- El movimiento lento y consciente. Cuando nos movemos despacio, el cerebro puede sentir lo que está ocurriendo en el músculo y reorganizar el patrón.
- Y el tercero es algo que en términos somático de Thomas Hanna , se denomina pandiculación, que es un movimiento natural que todos hacemos al despertarnos: contraemos suavemente un músculo, sentimos esa contracción y luego lo soltamos lentamente.
¿QUÉ OCURRE EN EL SISTEMA NERVIOSO CUANDO EL MÚSCULO SE CONTRAE Y LUEGO SE SUELTA CONSCIENTEMENTE?
Cuando un músculo se contrae y se libera con conciencia, el cerebro recibe información sensorial muy clara desde los músculos, lo que llamamos conciencia sensoriomotora, que es la capacidad del cerebro para sentir y regular el movimiento.
Con el estrés crónico, muchas zonas del cuerpo quedan atrapadas en contracciones que ya no sentimos.
La pandiculación permite que el cerebro recupere el control voluntario sobre esas zonas y que el sistema nervioso pueda salir de estados de alerta o defensa.
Por eso, después de una sesión, muchas personas sienten una mezcla de ligereza, calma y más presencia en el cuerpo, es como que los tejidos crean más espacio y el “traje” queda más holgado.
¿CÓMO RELACIONAS ESTO CON LOS PATRONES EMOCIONALES O DE VIDA?
Muchas veces nuestras posturas y tensiones reflejan también formas de estar en la vida. Por ejemplo, veo muchas mujeres que llegan con una sensación muy fuerte de tener que sostenerlo todo: trabajo, familia, responsabilidades. Eso se ve mucho en el cuerpo como tensión en la espalda, en el cuello o en el abdomen.
En las sesiones empezamos a trabajar algo muy simple: aprender a soltar el peso en el suelo, y sentir el soporte natural de la gravedad, sin tener que hacer más, sin tener que pedirlo.
Cuando el cuerpo aprende que puede soltar, esa experiencia también se traslada al cerebro y a la vida. Al fin y al cabo es una conexión neuronal creada en el cuerpo y liberada también a través del cuerpo, seguramente en una etapa muy temprana de la infancia.
¿QUÉ OCURRE EN EL CUERPO CUANDO SE ACTIVA LA RESPUESTA DE LUCHA, HUIDA O CONGELACIÓN?
Cuando percibimos peligro, una parte del cerebro llamada amígdala activa las respuestas de protección. Podemos entrar en lucha, huida o congelación.
Eso se refleja mucho en el cuerpo:
- En la lucha aparece tensión en la mandíbula, el pecho o los brazos
- En la huida aparece inquietud o dificultad para parar
- En la congelación el cuerpo puede sentirse pesado o desconectado
El movimiento somático ayuda al sistema nervioso a salir de esos estados porque envía señales de seguridad y regulación. El cuerpo empieza a sentir que ya no necesita estar en modo defensa, en ninguna de estas formas. Es un entrenamiento para sentir que el mundo y las relaciones pueden ser seguras, y reformular desde ahí.
¿CÓMO ES UNA SESIÓN DE YOGA SOMÁTICO?
Puede haber sesiones grupales en las que se trabaja un poco desde los diferentes planos del cuerpo, y todo el mundo se auto-regula con su propio movimiento, siempre con la supervisión externa para no dañar, y luego para trabajos más concretos también se puede abordar un acompañamiento somático para profundizar en un espacio más personalizado y terapéutico, donde las sesiones se adaptan al proceso de cada persona.
Las sesiones suelen durar tiempos muy diversos, se puede hacer desde una sesión de reset rápida, sesiones de 1 hora, hora y media o se puede incidir sobre alguna memoria implícita con un trabajo más prolongado y concreto enfocado en algún tipo de trauma.
Normalmente comenzamos con unos minutos de conversación entre la persona y su cuerpo, a lo que llama escaneo somático, para ver cómo llega la persona y qué está sintiendo en su cuerpo. Sin juicio, sin valoraciones, solo atendiendo a lo que es y a lo que trae esa persona a la sesión. Después hacemos movimientos muy suaves en el suelo, guiando la atención hacia la respiración, las sensaciones y las zonas donde hay tensión.
No son ejercicios exigentes. Son movimientos pequeños, muy conscientes, que van entrenando esa relación entre el cerebro y el cuerpo. También hay momentos de pausa para que el sistema nervioso integre los cambios.
Al final muchas personas describen una sensación de descanso profundo o de mayor espacio interno.
¿CUÁNDO SE EMPIEZAN A SENTIR LOS EFECTOS?
Muchas personas sienten cambios ya en la primera sesión: más respiración, menos tensión o una sensación de calma, aunque para algunas personas puede ser retador llegar a un nivel de profundidad y de escucha tan profundo en las primeras sesiones.
Pero lo más interesante ocurre con la práctica continuada. Normalmente los beneficios empiezan a notarse desde la primera sesión.
El sistema nervioso empieza a aprender un nuevo patrón de regulación, y eso se traduce en la vida cotidiana: menos reactividad, más claridad emocional y más capacidad de escucha interna, aproximadamente a partir de los dos primeros meses de práctica.
¿QUÉ OCURRE SI UNA PERSONA ESTÁ MUY DESCONECTADA DE SU CUERPO?
Muchas personas al principio dicen: “no siento nada” o “no sé qué está pasando en mi cuerpo”, pero en general, es muy raro que no noten absolutamente nada porque este tipo de yoga trabaja a un nivel muy profundo de los tejidos y del sistema nervioso, y además prepara el cuerpo para después poder realizar ejercicios más desafiantes.
Y eso es totalmente normal, porque muchas veces hemos aprendido a desconectarnos para poder funcionar. El trabajo somático no fuerza nada. Vamos muy poco a poco. Con movimientos suaves y atención, el sistema nervioso empieza a recuperar sensibilidad de forma natural. A veces lo primero que aparece es simplemente sentir el peso del cuerpo o notar la respiración. Y desde ahí empieza el proceso de reconectar.
Desde luego, el cuerpo es la puerta y en el yoga somático abrimos la puerta con mucha suavidad y cuidado.



